Mi nombre era A. J. Márques, ahora no se cóm
No estoy vivo… ni tampoco
Estoy muerto…
Soy un muerto vivo; soy un vampiro.
Un ser de la noche que recorre el mundo ...
que se esconde tras las nie
Pero aunque la vida avanza, todo sigue igual…
La vida sigue siendo una carrera contra
el tiempo que intentamos aprovechar al máximo,
pero que no sabemos cuándo termina.
La muerte es lo único seguro en esta vida, es la meta.
La liberación absoluta de todo lo que nos impide vivir en paz:
enfermedades, depresiones, desilusiones,
traición amor no correspondido, maldiciones brujerías, apuestas etc.
Vivir se ha convertido en una lucha sin tregua,
despiada y con daños colaterales.
No, nos importa a quien destruimos
o hacemos daño para conseguir nuestro objetivo.
Paradojas de la vida, la no muerte no se diferencia en nada a la vida.
La única diferencia es que nuestro horario
es distinto todo empieza a la caída del sol
y termino a la salida y que nuestra alimentación
se basa para muchos de mi especie en sangre,
pero mi alimentación no es precisamente de sangre;
si-no es una alimentación de besos
,
caricias y sexo para consolar terrible dolor que me corrompe
por dentro de mí mismo, la lucha de la sed dirían mis colegas
Vampiros, pero yo le digo que mi sed,
es de amor caricia ,
pasión porque no puedo llenar el vacío
que dejo aquella niña que me convirtió en la bestia que soy…
y es por culpa de ese amor que ahora me
he transformado en un Vampiro
sediento de amor…
A. J. Márques ya no hiciste
el poeta de los caballos,
más de apareció misteriosamente,
un noche tras las huellas del fantasma
de su amada Zacha…
Vampi Correntino
Mi vida fue corta, morí a los 24 años.
Para renacer en la criatura que soy,
un ser que ha visto lo que nunca imagino
y que ha hecho lo que nunca debió.
Desafiar la ley de Dios y de los hombres,
por aquel amor de pecador, que fue de gloria y maldición, maldición
que me ha convertido en él ser que soy…
Mi no muerte ha sido demasiado larga, ya he pérdido la cuenta de los años que llevo
siendo Vampiro.
Quizás demasiados, en el camino
he pérdido a las personas que más quería,
a los lugares que me recordaban algo de mi vida
y al tiempo en que me correspondió vivir.
He tenido que acostumbrarme a todo.
Nunca pensé que vería tantos acontecimientos históricos:
guerras, los hombre matándose por un pedazo más de tierra
y unos barriles más de petróleo,
ataques terroristas, a escuelas matando miles de inocentes, por cuestiones
religiosa, a lo que yo llamaría de locura, la caída del muro de Berlín..
Y los nuevos avances tecnológicos:
robot que hacen el trabajo de 10 o más obreros,
armas nucleares, armas bioquímicas o biogenéticas,
virus informáticos etc.